Mariano Rajoy, fumando espero

Divendres, 18 d'octubre de 2019

En el jardín de verano de un restaurante en las afueras de Madrid el entonces ministro de Interior Mariano Rajoy encendió un cigarro habano y en la calurosa noche de julio nos dijo a los tres comensales que le acompañábamos que cuando llegaba el Tour de Francia se sentaba ante el televisor de su despacho tras dar las órdenes oportunas para que no se le moleste. Ese modo de pensar lo extrapolaba al día a día de la política. “Cuando hay un problema lo mejor es estar por ahí”, dijo saboreando el habano.

Debe haber sido el político de primer nivel que ha sido ministro con carteras más diversas y en todas dejó la impronta de pasar sin dejar huella. En una ocasión se encontró al dejar Educación para ocupar Administración Territorial que allí le esperaba un conflicto que solventó diciendo que era un problema de Educación. En la cena veraniega alguien le preguntó por la presunta amante de Rato y Mariano dijo muy serio que no era posible porque Rato no tenía tiempo, a lo que su jefa de prensa respondió que para eso siempre se tiene tiempo.

Algo de cinismo debe haber en su personalidad pero creo que también hay ingenuidad. El escritor gallego Carlos Casares me contó que en un viaje a Bruselas, siendo Rajoy diputado por Galicia, pasaron ante un local con pinta de ser garito de alterne. “Entremos; os invito”, dijo Mariano. “Es una casa de putas”, le dijo uno del grupo. No hizo caso. Entraron. Las chicas del garito les atendieron prodigando cariño. “Son muy simpáticas estas chicas gallegas”, comento Mariano. “Son putas portuguesas”, siguió diciéndole el experto. Trajeron la cuenta. “Caramba, sí que sube la factura”, comentó Mariano. No llevaba bastante dinero. Le tuvieron que ayudar para poder pagar. A la salida preguntó: “¿De verdad eran putas portuguesas?”.

Flemático, dejó la presidencia fumando un cigarro habano, al país hecho unos zorros y a una Cataluña levantisca. Se fue harto de las intrigas, las ambiciones y la corrupción de su partido. ¡¿Vaya personal!, dijo en más de una ocasión.

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